El corazón humano puede compararse al motor de un auto: ambos son fuentes de alimentación que mantienen cuerpos en movimiento. El corazón actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los órganos, tejidos y células del organismo. La sangre bombeada por el corazón suministra oxígeno y nutrientes a cada célula y recoge el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por esas células. Pero si el flujo de sangre al corazón disminuye o se detiene o el ritmo de los latidos se altera, podría peligrar la vida.
La forma en que se trate el corazón determinará cuánto tiempo funcionará y de qué manera.
Si quieres saber cómo tener un corazón sano, te invito a ver la entrevista al cardiólogo Juan Carlos Pérez Alva, quien nos dice qué hacer para lograrlo .
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