Este año termina con el regreso a nuestras librerías de dos referentes de la literatura contemporánea. La editorial Adriana Hidalgo reivindica a la argentina Hebe Uhart con las más de mil páginas que suman Novelas completas y Cuentos completos. Y Alfaguara rescata la mejor novela de la mexicana Elena Garro, Los recuerdos del porvenir, incluyendo en el volumen textos de Gabriela Cabezón Cámara, Isabel Mellado, Lara Moreno, Guadalupe Nettel y Carolina Sanín, a modo de manifiesto colectivo hispanoamericano.

Si durante estos doce meses se ha acelerado exponencialmente la reconsideración de la importancia de las grandes creadoras del siglo XX ha sido, en buena parte, gracias a la visibilidad y el reconocimiento que han obtenido obras extraordinarias escritas por mujeres. Finalmente, han empezado a ocupar el lugar protagónico que merecen. La mayoría de los mejores libros publicados durante 2019 en nuestra lengua son de autoría femenina.

Muy probablemente sean Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez, y Desierto sonoro, de Valeria Luiselli, las dos novelas extensas en español más importantes del año. Coinciden en la voluntad de recuperar, mediante relatos de viaje, la ambición formal y estructural de las grandes novelas latinoamericanas de la década de los sesenta. Pero difieren en sus estrategias: mientras que en el volumen de la argentina Enriquez, de género fantástico, predominan el narrador omnisciente y los diálogos clásicos; en el de la mexicana Luiselli, de corte realista, encontramos un sofisticado artefacto narrativo, con múltiples voces y planos. Comparten el foco en las complejas relaciones entre padres e hijos y la obsesión por los desaparecidos.

Si en América Latina y otros países del mundo han brillado las ficciones escritas por autoras, en España han sido dos libros de ensayo los más comentados. Se trata de El infinito en un junco, de Irene Vallejo, un viaje muy libre y muy sabio y muy digresivo por el mundo del libro desde la creación de la Biblioteca de Alejandría hasta la caída del Imperio romano; y de El enemigo conoce el sistema, de Marta Peirano, una exploración incisiva y amena de las tácticas que usan los gigantes de internet para espiarnos, cuantificarnos y traficar con nuestros datos.

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