El actor francés Michel Piccoli, considerado uno de los grandes nombres del cine de su país, falleció el pasado 12 de mayo a los 94 años tras un accidente cerebral, según confirmó su familia a medios locales. El mítico intérprete deja inolvidables papeles en clásicos del cine como “Le mépris”, de Jean-Luc Godard, “Belle de jour”, de Luis Buñuel, o “La grande bouffe”, de Marco Ferreri. También productor, director y guionista, deja tras de si un rastro de 200 producciones en más de 70 años de carrera, además de trabajos en la televisión y el teatro, y multitud de premios, entre ellos el de mejor intérprete masculino en el Festival de Cannes de 1980 gracias a “Salto nel vuoto”, de Marco Bellocchio.

Compañero de viaje de Luis Buñuel, Michel Piccoli, el artista contribuyó a escribir con letras mayúsculas una página del cine francés. Con su físico de seductor, cejas pobladas y voz atronadora, el actor afirmaba “disfrutar interpretando la extravagancia y los delirios más agitados”. Renoir, Resnais, Demy, Melville, Buñuel, Godard, Vardà y Hitchcock: Piccoli filmó con todos ellos, sin olvidar de trabajar con los jóvenes directores antes de lanzarse él mismo en la dirección, con 70 años.

“Me da lo mismo hacer cosas no comerciales, peligrosas”, declaró en una ocasión a la revista especializada Cahiers du Cinéma. “Prefiero los prototipos a las series”.”El desprecio”, de Jean-Luc Godard (1963), con Brigitte Bardot, lo reveló al gran público. En esta crónica del desamor, interpreta a un guionista, con un sombrero ajustado sobre la cabeza, “para ser como Dean Martin”. Filmó en más de 150 películas, encarnando hasta un papa melancólico que sueña con volverse anónimo en las calles de Roma, en “Habemus papam”, de Nanni Moretti (2011). Fue uno de sus últimos grandes papeles.

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