Si alguna vez te has preguntado por qué te crujen las rodillas al flexionarlas, agacharte o subir escaleras, te explicamos cuáles son las razones a las que puede deberse y si tienes o no motivos para alarmarte. 

El ruido que hacen las rodillas y otras articulaciones, también llamado crepitación, puede producirse por diversos motivos, y para entenderlo primero explicaremos cómo funciona la rodilla. Se trata de la articulación más grande del cuerpo humano, y se encarga de unir el muslo con la parte inferior de la pierna. Está compuesta por la acción conjunta de los huesos fémur, tibia y rótula, dos discos fibrocartilaginosos llamados meniscos que sirven de amortiguación para el fémur y la tibia, una cápsula articular lleva de líquido sinovial para reducir la fricción y lubricar, y cuatro ligamentos que le dan estabilidad. 

Uno de los motivos por los que crujen las rodillas más comunes es la acumulación de gas en el líquido sinovial, que hace que se formen pequeñas burbujas. Si esto sucede, al flexionar las rodillas estas burbujas pueden romperse o explotar, produciendo ese ruido desagradable característico. Esto es completamente normal e indoloro, y nos sucede a todos de vez en cuando.

No obstante, si la crepitación de la rodilla va acompañada de dolor, en este caso sí deberías prestar atención y acudir al traumatólogo a que te realice un chequeo. Debido a que es la articulación más grande y la que más peso soporta de todo el cuerpo, también es la que más sufre. Factores como el sobrepeso, la obesidad o el exceso de ejercicio físico pueden contribuir al desgaste de los cartílagos que la componen, una dolencia llamada artrosis. El ruido de las rodillas acompañado de dolor es uno de los síntomas más comunes de la artrosis.

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