Uno de los comediantes más rentables y famosos del Reino Unido es sin duda Rowan Atkinson quien con Mr Bean logró darle la vuelta al mundo. Sin embargo, el inglés afirma que actualmente interpretar al personaje ya resulta agotador y un gran esfuerzo, motivo por el que ya no puede esperar a deshacerse de él. En adición a sus comentarios Atkinson también arremetió contra la cultura de la cancelación y explicó a detalle su postura.

Todo lo comentado sucedió (vía) durante una entrevista que el actor ofreció con motivo de una nueva serie en donde participa y que está próxima a estrenar. En la charla sostenida para Radio Times, un medio reconocido del Reino Unido, Rowan Atkinson mencionó a Mr Bean, el personaje que gracias a su comedia basada en la fisicalidad más que en las palabras, logró cruzar fronteras y encandilar a millones de espectadores en todo el mundo.

A pesar del reconocimiento mundial y lo que significó para su carrera Atkinson reconoció estar cansado del personaje y buscar desesperadamente un respiro del mismo. «Ya no disfruto mucho interpretarlo. La responsabilidad que supone no es muy placentera. Lo encuentro tan estresante como agotador y no puedo esperar a terminar con él», afirmó de propia voz.
Sin embargo, no es renuente a volver al personaje si se tratara de una versión animada. Afirma que para él es más sencillo poder interpretarlo vocalmente que físicamente. Una serie animada sobre Mr. Bean ya fue realizada con anterioridad, pero Atkinson no descarta la posibilidad de un nuevo filme con el mismo formato.

Según el comediante ganador del BAFTA en 1989, actualmente no disfruta el proceso de crear nada desde cero, y contó la excepción de Blackadder Goes Forth, en donde el proceso creativo para diseñar comedia recayó en muchos hombros además de los suyos. Precisamente por aquel proyecto fue que ganó la prestigiosa presea británica.

Mr. Bean y la cultura de la cancelación
Más allá de su trabajo detrás de la cámara. Atkinson también cuenta con una opinión sobre la tan de moda cultura de la cancelación, que se erige por redes sociales como una herramienta justiciera para poner en el lugar debido a aquellas celebridades y personas con cierto poder de opinión que han cometido actos deshonestos o reprobatorios ante los ojos de la sociedad. Mientras existen otros personajes del medio que apoyan esta nueva ola moral de las redes, hay otros como Atkinson que encuentran en ella un método de lo más peligroso.
«Es importante que estemos expuestos a un amplio espectro de opiniones, pero lo que tenemos ahora es el equivalente digital de la mafia medieval que deambula por las calles en busca de alguien a quien quemar», aseguró Atkinson. «Así que da miedo a cualquiera que sea víctima de esa turba y me llena de miedo sobre el futuro».

Agregó que: “El problema que tenemos online es que un algoritmo decide lo que queremos ver, lo que acaba creando una visión binaria y simplista de la sociedad. Se convierte en un caso en el que usted está con nosotros o contra nosotros. Y si estás en contra nuestra, mereces ser ‘cancelado’».

La opinión de Atkinson, al hacer mención de los algoritmos en redes sociales y programas digitalizados, se mueve en una línea muy similar a la manejada por el documental El dilema social. Es inevitable recordar como dicho largometraje estrenado en el streaming, afirma que el problema con las redes sociales y la exposición de contenido es lo que está generando una división en la sociedad y un brecha cada vez más violenta en cuanto a temas sensibles incluidas las elecciones presidenciales de diversas naciones.

Otro comediante británico que se ha expresado en contra de la cultura de la cancelación es Ricky Gervais, quien proclamó que de haber hecho la original y única temporada de The Office en los tiempos modernos, probablemente hubiera sido cancelada y repudiada.

«Este fue un programa sobre todo. Se trataba de la diferencia, se trataba del sexo, la raza, todas las cosas que la gente teme que se discutan o se hablen ahora, en caso de que digan algo incorrecto y se cancelen», le dijo a Radio Times. «Creo que si [The Office] se lanzara hoy en día, no funcionaría porque algunas personas han perdido su sentido de ironía y contexto».

Dicha declaración surgió después de tocar el tema de la escritora (también británica) J. K. Rowling, quien fue cancelada por redes sociales, fanáticos e incluso compañeros del medio, después de sus comentarios transfóbicos emitidos en su cuenta personal de Twitter. La mala suerte con el mundo mágico creado por ella misma, se extendió más tarde Johnny Depp, quien participaba en la saga escrita por la novelista, Animales Fantásticos.
Depp fue obligado a renunciar luego de que un medio británico –The Sun– ganará un litigió contra él en donde se alegaba una demanda de difamación por los comentarios del periódico que calificaban al actor de un «esposo golpeador y abusador». Una narrativa que se desprendió de las muchas controversias y acusaciones de su ex esposa Amber Heard.

La cultura de la cancelación, sin embargo, por parte del público está del lado de Johnny Depp e incluso existe una recaudación de firmas que ha recibido apoyo masivo, para que Amber Heard también pierda sus derechos y contratos con Warner para la saga de Aquaman en donde interpreta al personaje de Mera.

La historia de la pareja en juzgados sigue en desarrollo y la cultura de la cancelación sigue su curso acechando a estrellas de nacionalidades indistintas y personalidades de las redes. Sólo el tiempo definirá de manera definitiva si se trata de una práctica necesaria en una sociedad indispuesta a tolerar la injusticia o si en realidad es una «mafia medieval» del mundo digital como opinó Rowan Atkinson.

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