Las lesiones en la lengua son la causa más frecuente de molestias en la misma. La lengua tiene muchas terminaciones nerviosas para el dolor y el tacto, y es más sensible que otras partes del cuerpo. Morderse la lengua accidentalmente es relativamente frecuente, pero las lesiones producidas de este modo suelen curarse con rapidez. Tanto un empaste fracturado como una pieza dental cortante y rota pueden causar daños considerables a este delicado tejido. Las lesiones penetrantes (como los disparos y las puñaladas) y las lesiones por golpes contundentes dañan la cara y la lengua (véase Lesiones faciales). Las lesiones superficiales se curan bastante rápidamente y las más profundas por lo general no persisten más de 3 semanas.

Cuando se trata una laceración lingual (de la lengua), los médicos deben decidir si realmente se necesitan puntos de sutura, ya que muchas lesiones se curan rápidamente sin reparación y muchas personas no pueden mantener la boca abierta y la lengua inmóvil durante la sutura, por lo que requieren sedación o anestesia.

El malestar en la lengua, que incluye dolor y sensaciones de ardor, a menudo puede ser consecuencia de:

• Irritación debida a determinados alimentos, sobre todo los ácidos (por ejemplo, la piña)

• Irritación debida a ciertos componentes de la pasta dentífrica, enjuagues bucales, caramelos o gomas de mascar

• Fármacos

• La candidiasis oral (muguet), una infección común en la que la proliferación anómala de hongos forma una película blanca encima de la lengua.

• Lesión en la lengua o llagas en la lengua

• Enfermedad celíaca

• El dolor intenso en la lengua o en toda la boca puede estar causado por el síndrome de la boca ardiente.

A menudo se sigue un proceso de eliminación para encontrar cuál es la causa del malestar. El malestar en la lengua que no sea provocado por una infección suele tratarse eliminando la causa que lo provoca. Por ejemplo, puede intentarse cambiar de marca de dentífrico (en especial comprar una marca que no contenga lauril sulfato de sodio [SLS] como ingrediente), dejar de comer alimentos irritantes, ácidos o picantes, o acudir al odontólogo para hacerse reparar una pieza dental cortante o rota. Los enjuagues con agua tibia salada son beneficiosos en muchos casos. La candidiasis oral suele tratarse con un fármaco antimicótico, como la nistatina o el fluconazol.

Dejar un mensaje